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De Hollywood con Harvey Weinstein hasta la sociedad

En estos entornos debería impactar el destape del acoso sexual que se vive en Hollywood, y el mundo.

El productor de Hollywood podría enfrentar cadena perpetua, ¿ahí acaba la lucha contra el acoso?


Públicamente, todo inició con Harvey Weinstein. A través del periodismo, de un reportaje de The New York Times y muchos años después de que los acosos sexuales ocurrieran. Estaría de más preguntarse por qué hasta ahora y no antes, ya que con cualquier figura de poder, más de uno tiembla sobre las consecuencias si se le acusa de algo. Pero el asunto central no debería ser ese, sino qué tan poderoso puede ser esta revelación para la sociedad.

En el nivel más cercano, son conocidas las acusaciones de mujeres y hombres hacia famosos actores, desde Kevin Spacey, Dustin Hoffman, Louis C.K, Sylvester Stallone, John Travolta, Morgan Freeman, incluso Aziz Ansari. Cuando leas esto, es probable que haya salido algún otro personaje famoso, lo cual no debería sorprender a nadie. 


Estos actores son personas, aunque pocas veces se les comente así y no lo recordemos en nuestro inconsciente. Actores que siguen en la realidad y que incluso, si exageramos, decidieron que su vida se basara en representar a otros para no ser ellos mismos. 

Por ejemplo, ¿por qué alguien como Quentin Tarantino no se le podría ver como el típico acosador sexual con cara de morboso que se puede encontrar en el transporte público? Se verá como violento, sádico, o hasta como alguien original, pero difícilmente como acosador, porque la imagen que ha dado es otra. Quizá ahora no resulte tan disparatado, al reconocer que algo sabía sobre lo de Weinstein, quien le produjo su película Pulp Fiction. ¿Pero antes?


El colmo es el “Hollywood Progresista” que muchos de los personajes acusados respaldaban durante las pasadas elecciones presidenciales en Estados Unidos. Cuando se filtraron los audios donde Donald Trump relataba cómo conseguía a una mujer,  muchos lo llamaron machista y misógino. Eso no es discutible, pero sí lo es declararse en contra, cuando también como personaje público has hecho algo semejante. Olvidaron que eran personas y tenían errores, los mismos que a quien criticaban. 

En México, algo dijo la actriz Karla Souza sobre que en los inicios de su carrera profesional vivió algo parecido, con productores, directores y escritores que la acosaron. Hizo un pertinente retrato para quienes ignoramos lo que significa pasar por algo así, como es sentir miedo por creer que quizá ellos tienen razón en hacerle eso a ellas.

En el país, hace falta una red de actrices referentes cercana a la de Hollywood, además de un periodismo comprometido. ¿O a quién imaginar haciéndola de The New York Times? ¿A El Universal, a Reforma, a La Jornada, a la revista Proceso, a Chilango, tal vez?

Al final, el #MeeTooMéxico se lo llevó Aristegui Noticias y quien ganó, Carmen Aristegui, porque sin probar ni desmentir, se dañó la carrera del productor y guionista Gustavo Loza, vía acusación de Karla Souza. Pero la exclusiva fue de Aristegui. 

Hasta este punto, es innegable que el acoso sexual hacia las mujeres vive en todas partes. No sólo en el cine o la televisión, sino en la política, la cultura y el deporte. Ese sería el segundo nivel donde este destape debería impactar, donde los símbolos femeninos reconocidos por una multitud salgan y digan qué colegas, algunos quizá tan respetados por la opinión pública, las atacaron sexualmente. 

Pensar en el nivel que sigue es creer que cuando una azafata, completamente desconocida, aparezca grabándose evidentemente afectada por un intento de violación, lo primero sea no cuestionarla a ella sobre sus decisiones, sino a todo al aparato que la ha denigrado, incluidos hombres y, extrañamente, mujeres.

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POR MIGUEL JIMÉNEZ ÁLVAREZ
Editor de Oorales

Estudió Periodismo y escribe para recordar que olvida. También hojea revistas.



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