09 mayo, 2017

La voluntad cósmica y el nihilismo en Lovecraft



Por Juan Pablo Santillán
@jplepirate

Es hilarante el hecho de que existan personas que tomen la obra literaria de Howard Phillips Lovecraft como real. Junto a un círculo de escritores, Lovecraft creó una religión: un universo que mezclaba a la perfección el ocultismo con la ciencia ficción. No es de extrañarse que su obra literaria haya trascendido y muchas de las obras actuales estén influenciadas por el metaverso lovecraftniano.

El mundo de Lovecraft es hostil, un universo donde impera la ley del más fuerte. No hay héroes ni villanos, los dioses son entes extraterrestres de un poder inimaginable que actúan según su propia conveniencia. Sin embargo, nada viene de ningún lugar, y el universo lovecraftniano tiene su origen en la filosofía de Schopenhauer y Nietzsche.

El mundo como voluntad y representación es la obra principal de Schopenhauer; en ella, se presenta la “voluntad cósmica”. Dicha postura establece que la existencia del universo no tiene ningún propósito, todo se encuentra “regido” por una voluntad ciega, no hay dios al que verdaderamente le importemos. El humano se cree libre, no sabe que es esclavo de la voluntad cósmica; se encuentra en un círculo vicioso, siempre que obtiene lo que tanto desea, inmediatamente desea otra cosa y sufre.


Con todo, Schopenhauer propone el ascetismo; si el hombre está destinado a desear siempre, podría escoger no desear y burlar a la voluntad cósmica. Nietzsche ignora el ascetismo y propone el nihilismo, una postura que niega los valores y se abraza a la voluntad de poder. Es decir, mientras que Schopenhauer propone burlar a la voluntad por medio del ascetismo, Nietzsche la abraza y la hace suya. Al final, afirma Nietzsche, el mundo volverá a regirse por la ley del más fuerte, no por una que defienda a los débiles.

Lovecraft utilizó ambas filosofías para crear su universo. Azathoth -dios creado en su libro de cuentos Los mitos de Cthulhu- es llamado “el caos primordial” porque es un dios ciego y carente de inteligencia que creó el cosmos accidentalmente. Lo anterior refiere enormemente a la  propuesta de Schopenhauer. El nihilismo lo podemos encontrar en todas las historias de Lovecraft; sus protagonistas siempre terminan muertos o devorados por la locura, pues se enfrentan a un sistema incomprensible y hostil.




En los relatos de Lovecraft, la humanidad es vulnerable; el hombre no puede más que rogar para que ninguna raza superior o deidad le ponga los ojos encima. Los mitos de Cthulhu transmiten a la perfección un sentimiento de impotencia y desolación; nos hace temer en los posibles peligros que puede albergar la galaxia, nos recuerda lo insignificantes que somos.



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