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08 julio, 2016

Fluyan mis lágrimas, dijo el policía, Philip K. Dick


Argumento:

 Tras un fallido atentado, Jason Taverner -astro de la TV, admirado por más de treinta millones de televidentes- despierta en la habitación de un hotel, con veinticinco mil dólares en el bolsillo, pero sin ningún documento de identidad que le permita sobrevivir en un mundo en el que, cuando la policía se fija en uno, jamás le olvida totalmente.

Opinión:

Una novela que se disfruta por la forma como Philip K. Dick. desarrolla el concepto de "identidad". Toma a un personaje popular: músico y conductor de su programa de televisión que -de un día a otro- desaparece de la tierra pero sigue en una realidad alternativa donde nadie lo reconoce en las calles (¡a él: la estrella de televisión que conduce su propio late-nigth en la NBC!). 

Tampoco hay documentos que demuestren su existencia. Una imagen seductora que sentencia: Sólo eres algo si una persona recuerda tu cara. O si tienes una tarjeta con tu nombre y ocupación. Una superficialidad dentro de la sociedad más aceptada de lo que parece.


Si algo destaca de la novela es cómo seguimos la búsqueda del músico Jason Taverner por saber una explicación a su inexistencia. Aparte de presenciar los métodos hasta dónde puede llegar para recuperar por lo que ha luchado: ser reconocido. Así, el lector asiste a un ambiente de angustia e incertidumbre, en compañía de un personaje que refleja inseguridad y ternura. No hay duda de que Dick teje muy bien la historia para que el lector permanezca y se pregunte qué llevó al protagonista a dónde está.

Philip K. Dick
 En cuanto a las imágenes sugerentes de ciencia ficción resalta la forma como se diferencian los seres humanos o la importancia de la cantidad de drogas –vitales para la construcción y resolución de la trama. 

Fuera de la recreación de las imágenes, son éstos momentos de reflexión donde más brilla la novela. Y la crítica hacia la función de la policía, quien en ocasiones parece estar para temer de ella que para ayudar.

Si hay un punto negativo en la novela es la cantidad de personajes secundarios que Philip K. Dick utiliza -en ocasiones, sin una caracterización que permita diferenciarlos unos de otros.








Esto es algo que le sirve para alargar la trama y extender una historia que quizás puede resolverse en menos páginas. Además de tener la sensación que la novela no va para ningún lado, con personajes -importantes al inicio de la historia- olvidados. Si bien –de cierta forma- esto logra catapultarse en la conclusión de la historia de una forma brillante.

Fluyan mis lágrimas, dijo el policía es una novela que debe leerse para reflexionar bajo qué condiciones creemos y proyectamos nuestra forma de ser y sentirnos en el mundo. Sin olvidar cómo la sociedad y las autoridades influyen para tener estas sensaciones. Además de la concepción de las drogas como eje (no siempre favorable) para cambiar la realidad.


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“A veces, Dios permite las tragedias. Él permite que la tierra se seque y que

los tallos crezcan desnudos. Le permite a Satanás que desate el caos.

Pero no permite que triunfe.”


Max Lucado




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