Periodismo de cultura pop que desmitifica realidades



'Al desnudo', la soledad de ser famoso (y humano)




La gente pública que vive desde su personaje construido, debe vivir bien. Eso se cree. Ya por alcanzar la fama o el éxito, no deben sufrir. ¿Por qué lo harían? Adiós emociones negativas, hola sonrisa permanente. Cuando a veces es todo lo contrario. Y hay un libro donde actores, músicos, políticos, periodistas, escritores y deportistas, se quitan la máscara. Ahora flotan solos y, si pueden, se mantienen en equilibrio.

¿Y qué es Al desnudo, otro libro con escritor fantasma? 


Al desnudo es una antología de entrevistas, realizadas por el periodista mexicano Gabriel Bauducco. O mejor dicho, es una joya abrigada de humanidad. Porque dentro de estas páginas, que en 2018 cumplieron 10 años de publicarse, viven personajes universales de la cultura popular mexicana, que lo mismo aman como sufren. Al mismo tiempo, son ídolos, líderes y mitos. A todos ellos, Bauducco, con un estilo tan punzante como humano, los hace hablar como si estuvieran ante un amigo. Y la soledad aparece a la vuelta de la esquina.   

La lista de personajes que desfilan no tiene pierde alguno. Entre ellos, Jacobo Zabludowsky, Guadalupe Loaeza, José José, Silvia Pinal, Verónica Castro,  Ana Gabriela Guevara, Julieta Venegas, Chespirito, Carlos Cuáuhtemoc Sánchez, Joaquín López Doriga, Elena Poniatowska, Paquita la del Barrio, Jorge Emilio González, Adela Micha, Jorge Kawaghi, Alex Lora, Rosario Robles y más, en total 40 personalidades. Algunos con revelaciones que sorprenden, otros con lágrimas y tristeza. 

La soledad, uno de los ejes de las conversaciones, no se debe confundir con la de estar solo a sentirse solo. Esta última es la que predomina. Una que trata sobre aceptación y querer ser reconocido; pero también la que desconoce qué hacer con el éxito, ni se lo explica; la que quiere expresarse a través del llanto; o la que desea compartirlo con alguien, así como la que creía haber encontrado esa compañía. 

El principal tema es que todos quieren saberse como personas que importan, para su entorno o para la sociedad. Porque al final son eso, personas como cada uno de nosotros, aunque eso se olvide al pensar o acercarse a ellos, interponiéndose el personaje. Aquí, Bauducco arranca lo que hay detrás de esa ficción, en busca de lo real, donde habitan las emociones.

Las personas públicas se desnudan


Así, vemos a una Guadalupe Loaeza que explica cuál es la diferencia entre ella y las mujeres de clase alta que retrata en sus libros.
Yo siempre estoy endeudada por tonterías. Ya sabes, porque me compro un reboso de seda, pero ellas se endeudan porque compran una pintura de Tamayo... Soy una mujer de trabajo, mis amigas no, ahí está la diferencia. 

O Ana Gabriela Guevara que acepta que, de ser lesbiana, lo aceptaría y presentaría a su pareja.
Claro, definitivamente. Y ya estoy acostumbrada a que hablen detrás de mí... Puedo estar sentada aquí platicando contigo y darme cuenta si a veinte metros hay alguien que está hablando mal de mí. ¿Sabes qué? Prefiero que venga alguien y, de frente, me diga: “Mira, yo creo que tú tienes cara y cuerpo de muchachito”. Entonces le digo que no opino igual que él y listo.

O Verónica Castro que se arrepiente de haberse exhibido tanto, durante su etapa como conductora en Televisa.

Lo decía, pero no pensaba. ¡Tengo la boca tan grande! Ese fue un grave problema. La gente se enteró todo el tiempo de mi vida privada. ¡Yo decía todo en cámara!

Un José José que, contrario a su canción "Lo pasado, pasado", habita totalmente en el pasado. En este fragmento, recuerda cómo en su infancia sólo tenía un amigo que quería jugar con él dentro de su casa, porque sus padres no lo dejaban salir y los demás niños no querían jugar.

... Tarde o temprano te das cuenta que, a pesar de que lo que a uno le pasa siempre parece "peor", en realidad es normal. A mucha gente le pasa lo mismo y nadie lo cuenta en las revistas. ¡Es normal que no te dejen salir a jugar a la calle!
-Veo que sigue marcado por aquella anécdota.
Es que... Es más que una anécdota.

Un “Chespirito” que se compara los Beatles, tras el resurgimiento y la repetición de sus programas, “somos dos los casos que hemos experimentado este resurgir. Uno soy yo. El otro son los Beatles. Venden ahora más discos que nadie”. Ante la pregunta sobre las personas que decían que su humor era elemental, respondió: 

Esas personas son elementales y rudimentarias. Mis programas han tenido una calidad de comedia superior a muchos.

O lo inevitable que resulta para el bestseller Carlos Cuauhtémoc Sánchez, hacer juicios y escribir superación personal. 

... Aquí, quizá, lo que hay que hacer es no escribir sobre, sobre... Eh... Temas de superación. Porque cualquiera que escribe esto hace juicios.
-Pero... ¿No es eso lo que usted escribe?
Sí. Y finalmente no lo voy a dejar de hacer. No lo puedo evitar.

Una Paquita la del Barrio sobre el por qué la gente dice que es una mujer que está muy sola. 

Pues sí, porque así me siento. Sola... Muy sola. O sea, estoy rodeada de mucha gente. Gente que viene a verme, que me abraza y hasta me dice que me quiere mucho. Pero dentro mío, bien adentro, siento la inmensa soledad... A la soledad de no tener un auténtico compañero. 

Y Rosario Robles también tuvo esa pregunta, si se sentía sola. 

Pues(hace una pausa) a veces sí... Muy sola. Sí.
-¿Y qué hace en esos momentos?
Leo, escucho música, le hablo a mis amigos y amigas. Estoy con mi hija. Y a veces aguantar mi soledad, porque... Porque es parte de la vida. 

Poco después, Bauducco le pregunta si cree que los hombres le tienen miedo.

Mira (se pone colorada, comienza a reírse y no para).... No es precisamente miedo lo que creo que me tienen. No, definitivamente no es miedo lo que sienten por mí. 

Un Víctor Trujillo que, extrañaría a cualquiera, entra en un estado de melancolía que no puede esquivar.

-Antes de esta charla, hubiera sido difícil imaginarte llorando. Pero ahora, lo veo muy posible. 
Cada vez lloro con más facilidad. Nunca creí que llegaría el día en que mis hijas me taparan en la noche porque yo me dormí antes que ellas. Y ya pasa. Como pasa que me entero de que alguien atropella a unos niños en Ecatepec y no puedo dormir. O que estoy viendo una película y en el final me gana el moco. Entonces trato de que no se note. Sin éxito, desde luego”.


El 2018 de Cristina Pacheco, Alex Lora y Joaquín López Doriga



Dentro de todos estas personalidades, resaltan tres que en 2018 celebraron su aniversario como profesionales. Alex Lora y Joaquín López Doriga cumplen 50 años de trayectoria, mientras que Cristina Pacheco, 40 años como periodista. Las confidencias de los tres explica el por qué y cómo siguen con semejante recorrido en sus ámbitos.

Un Alex Lora que, en el momento de la entrevista cumplía 35 años de carrera, se veía como un adolescente. Tal vez con los 50 que suma este 2018, se sienta igual. 

-¿Por qué dijo que el rock es la fuente de la juventud eterna?
Porque los rockanroleros somos adolescentes toda nuestra vida.
-Entonces usted se siente adolescente.
Sí, en ese y en otros sentidos. Y así soy feliz.
-Mucha gente, en la adolescencia, no sabe lo que quiere.
Bueno, yo... (comienza a reírse y no para).
-Usted tampoco sabe ahora, claro.
No (se ríe). Pero no tengo bronca con eso. Así es que me la paso a gusto, aún sin saber. 

O el conductor de noticieros (y profeta) López Doriga que, cuando se realizó la entrevista, parecía tener señales de que dejaría de conducir el noticiero estelar de Televisa (estuvo desde el 2000 y permaneció hasta 2016).

Crees que subir y bajar es algo que le sucede a los demás, pero no a ti. Eso pasa cuando uno tiene de veinte a treinta años y tiene derecho a estar equivocado. Pero cuando ya has estado abajo y has tocado fondo, quizá estás de regreso en todos los sentidos. Entonces ya no te preocupa volver a caer.                                                                         -¿De veras no le preocupa?                                                                                         No. Porque es más importante el regreso. Además es muy probable que yo vuelva a tener un tropezón, pero una caída ya no.                                                                            -¿Lo dice por seguridad o por soberbia?                                                             Es que yo puedo dejar de hacer un noticiero de televisión. Pero eso ya no es una caída. Podría haberlo sido antes, cuando yo era más joven, pero ya no. 

Y por último, la gran Cristina Pacheco. Se le podrá cuestionar y reprochar lo que sea, pero nunca la pretensión que transmite. Esa presunción que muchos comunicadores y periodistas, que "interpretan la realidad", la disparan como proyectiles a cada instante. 

-Después de veinticinco años en el periodismo, ¿hizo ya la lista de lo que no quiere volver a hacer?
Yo no quiero disfrazarme de nada. No quiero disfrazarme de teórica, ni de sabelotodo, ni de intelectual, porque no lo soy en el sentido clásico de la palabra. No quiero disfrazarme de académica, para que me tomen más en cuenta. Quiero morirme sabiendo de que tamaño fui. Yo sé cuáles son mis limitaciones. Pero no quiero que eso me asuste. Ni que me haga sentir culpable por no haber podido solucionar esas falencias. ¿Que si me equivoque en el ejercicio del periodismo? Pues sí, algunas veces. Sobre todo cuando me ganaron los nervios.

Conclusiones y no más desnudos, por favor 


Este libraco, repito, es una joya. Bastó tomarlo, leer la contraportada y un inicio de la entrevista a Paulina Rubio(que ella termina cuando le pregunta si consumió drogas alguna vez), para saberlo. Su valor radica en la serie de historias que hilan los personajes, impregnadas de gozo, decepción, engaños, esperanzas, risas, vida. No sólo es de las obras que más he disfrutado leer, sino que me parece una lección de entrevista y de conversación, de cómo acercarse a las personas e interesarse honestamente por ellas. 

Porque nada de personajes, sino personas. Esa era la clara motivación de Gabriel Bauducco, extraer el alma de sus entrevistados. No todos se abren, sería un Dios si lo lograra. Pero aún así, traslada a seres que muestran lo que hay detrás de la capa, algo que la mayoría guardamos. Por un absurdo temor de no saber vivir con el dolor. Por un pasado y futuro que revolotea por la mente que, aquí demuestra, ni la fama ni el reconocimiento ni el dinero, menos la creación de un personaje, puede superar.

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Por qué deberíamos cambiar el hombre que somos




El hombre es a partir de máscaras. De vivir con ellas para demostrar que se es hombre y no mujer. Pero todo tiene un final. Ahora la lucha ya no se trata de mantener la máscara, sino de quitársela voluntariamente y luchar sin ella. De ser uno mismo. Bien lo sabe Octavio Salazar, autor de este ensayo-manual que no ataca, sino orienta. Eso es lo primero que busca, que te identifiques en los tejidos de esa máscara que te fabricó la cultura, para ignorar lo que sentías tú y la otra mitad del mundo, las mujeres.



Hay diez tipos de hombres, dice, y todos con un denominador común: el grado de machismo que proyectamos. Según Octavio Salazar, este se detecta desde cuatro grupos de masculinidades. En el más añejo, están los trols de Twitter y Facebook (y no sólo hombres). Esos que se unen para desacreditar casi todo lo referente a las mujeres. No importa si las violentan o las matan sólo por existir (googlear “feminicidio”. En México, fueron 872 en 2018). El contraargumento es “los hombres también sufren”. Ajá, igual nosotros tenemos miedo de salir a la calle, a la hora que sea. Pero aquí también habita cualquier homofóbico, sea Esteban Arce, Vicente Fernández, o cualquier famoso ultracatólico. Como un Jordan Peterson.


En el siguiente nivel de masculinidad, no interesan estos temas, pero sí llegar a la casa y esperar que la mujer sirva la comida. O cualquier privilegio para gozar sólo por ser hombre. Un nivel después, hay una mente abierta que acepta nuevas masculinidades y reflexiona sobre otras paternidades, pero sin compromiso ideológico qué perseguir. En el nivel más avanzado, están los hombres que ya revisaron críticamente su identidad en lo privado y lo público, para luchar por la igualdad de género, desde colectivos y organizaciones.



El autor subraya que estos cuatro grupos tienen fronteras movedizas, se puede ir de uno a otro. Si no te ofendió Gillette con su anuncio (en serio, ¿quién reduce y ve reflejada su vida en un video publicitario?), coincidirás en que el ideal es llegar al cuarto nivel. Y también el más complejo. Primero, uno debe ver que es machista. Ya ahí, aceptar que no siempre tenemos la razón, ni menos debemos guardar lo que sentimos, para después estallar. En la transición, mantenerse alerta para no repetir estas y otras prácticas que dañan, a uno mismo y a terceros. No es sencillo, pero sí posible.



La idea de amor que predomina socialmente, bebe del machismo. No importa si eres hombre o mujer, los dos creen necesitar a alguien para completar su existencia, porque le temen a la soledad, que al final es la propia persona si no la ve como algo “ajeno”. Esto lo advierte magistralmente Octavio Salazar, al decir que si queremos ser “hombres nuevos” y “mujeres nuevas”, hay que desechar el amor que la cultura pop nos vendió y se instaló en nuestra mente. 

Tenemos que aprender que el amor de verdad supone una liberación, no una atadura, que no somos seres incompletos que necesitamos de otro o de otra para hacer plena nuestra personalidad; que, si alguien nos quiere bien, no nos debe hacer llorar, y también que el amor, como la vida misma, tiene su principio y su final.
Pero si no le temo a la soledad, ¿por qué cambiar? Porque todos tenemos dentro un Donald Trump. Suena fuerte y quizá exagerado, pero no al ver que respondemos, de una u otra manera, lo que él es. El especialista español lo define como "el sujeto depredador, competitivo, ambicioso, individualista, encantado de haberse conocido, necesitado de demostrar su hombría exitosa ante sí mismo y ante sus pares, conquistador en lo económico y en lo sexual”.

Si ya sabemos qué no ser, surge qué ser. Octavio Salazar, también columnista de la ahora didáctica e innovadora GQ España, enlista en diez puntos la propuesta para una "nueva subjetividad masculina". Cuestionar privilegios para abrazar tareas domésticas. Aceptar nuestra vulnerabilidad, ya no monopolizar el poder e impulsar a las mujeres creadoras como referentes de la cultura, son sólo algunos ejemplos que acercan al feminismo. Ese supuesto monstruo que siempre se busca desprestigiar, reduciéndolo a una de sus varias corrientes. El plato está servido y qué mejor saber que fue cocinado por uno mismo. No para gozarlo a costa de las mujeres, sino para compartirlo con ellas y ellos en la misma mesa. 



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'Estudio Q': engánchate con la (tele)novela de Vicente Leñero





Un actor galán al que vemos actuar en una telenovela. De eso y más va Estudio Q, la novela literaria de Vicente Leñero. Pese a la terrible reputación que tenga el género televisivo en el imaginario colectivo, aun cuando muchas obras han cambiado la fórmula de Chica Pobre se enamora de Joven Millonario, no resulta indiferente leer un argumento así en una historia escrita. Más aún si se conoce el estilo de Leñero: experimentar con la forma de la narración y por consecuencia, con la mente del lector. Así, llegará al momento donde se preguntará qué diablos lee.
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La brevedad millenial: Entrevista con Jorge Fernández Granados




Concentrar la literatura en una unidad breve para acercarla a un lector joven, es lo que busca el poeta y ensayista Jorge Fernández Granados en su nuevo libro Vertebral, donde propone una literatura concentrada y accesible, "que se pueda leer de principio a fin, de arriba a abajo y de atrás hacia adelante".
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'La noche': lo sensible y fantástico de Tario






Por Brenda Aguado


Francisco Tario fue un escritor mexicano nacido en 1911 que, gracias al centenario de su nacimiento ha sido publicado nuevamente, con la oportunidad de que las nuevas generaciones lo conozcan.
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Apreciar el dolor según Alan Watts




Si la vida de las personas se acompañara del libro de Alan Watts, a modo de chip en el cerebro, titulado "La sabiduría de la inseguridad", todos viviríamos con mayor calma. Adiós preocupaciones y angustias constantes que rodean al ser humano en cualquier situación. El filósofo británico vino y arrojó petalos blancos directo al corazón de quienes viven en un perpetuo sufrimiento, para que en vez de ello aprecien cada uno de ésos momentos.

Tal vez sería ya un cliché decir que las personas delimitamos nuestras vidas por el pasado y el futuro, nunca el presente, siempre queremos más y nunca recaemos en el instante. Pese a ser algo reconocible, es algo que continuamos y el lugar desde donde trazamos nuestra vida.


La aportación de Watts radica en demostrar que el futuro no se puede tocar, ni oler, ni saborear. Sin embargo, lo vemos como si fuera un presente que, si no ocurre recordaremos como un triste pasado, cuando nunca fue un hecho que gozara de certeza. Pero si pasa, tampoco nada asegura que se vaya a disfrutar, pues si en su momento no se admiraba lo que se tenía, seguramente habrá otra cosa que reemplace eso que se buscaba antes y se ha conseguido.


"El futuro de bienestar inmediato tiene la desventaja de que cuando llegue ese mañana, es difícil disfrutarlo plenamente sin alguna promesa de que habrá más. Si la felicidad siempre depende de algo que esperamos en el futuro, estamos persiguiendo una quimera que siempre nos esquiva, hasta que el futuro, y nosotros mismos, se desvanece en el abismo de la muerte".

Hay un bombardeo de imágenes. Desde las narrativas audiovisuales y sus mismos protagonistas. Actores, cineastas, músicos, escritores que llegan hasta las personas comunes. Todo para anteponer, a como dé lugar, la búsqueda de la felicidad. Eso, como máximo propósito en la vida. Si no se es feliz, lo que quiera que signifique parece, se ha fracasado, como si se fuera consciente del placer y se intentara evitar, tal cual pasa con el dolor.



Alan Watts postula que la inseguridad es la causa de buscar seguridad, de vivir por y para el placer, de alejar toda insinuación de lo que nos hará sentir mal. "El dolor siempre nos acompaña", subraya. En algún momento de la historia de la humanidad, se instaló la idea de que los seres humanos debíamos ser felices, pero no con lo que tenemos, sino con lo que carecemos y la inclusión sólo de lo que nos agrada.

"Nuestra vida se caracteriza por la contradicción y el conflicto, porque la conciencia debe abarcar tanto el placer como el dolor, y esforzarse por conseguir el placer excluyendo el dolor es, en efecto, esforzarse por la pérdida de conciencia".

Esa división tan marcada que ocupamos en nuestro día a día, sólo consiguen separar las situaciones en "bueno-agradable" o "malo-desagradable", así como abrir la puerta hacia las personas que invitamos a entrar sólo si confirman lo que pensamos, de lo contrario, las hacemos a un lado o desacreditamos.

Éstas maneras de complicar la vida en dos partes, la multiplican en diferentes escenarios imaginarios y nunca vivenciales, cuando son uno mismo, radican en el presente y no tienen por qué alejarse ni evitarse. Pese a la conciencia, muchos no llevamos el mismo chip incrustado en nuestro cerebro, que tanta ayuda le haría a lo que parece más la creación de un guionista y es más bien el mundo real basado en conflictos creados por la mente.



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'La fiebre', de J.M.G. Le Clézio (léase sin el estómago vacío)






Por Laura Leticia Valencia


Le Clézio escribió nueve cuentos que se reúnen en La fiebre, la mayoría inéditos hasta este volumen publicado en 2010, dos años después de que el autor ganara el premio Nobel de Literatura.
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'Dublinesca', el humor melancólico de Enrique Vila-Matas




Dublinesca la protagoniza Samuel Riba, un personaje que cae en una aparente depresión tras terminar su carrera de editor literario. Se inserta en una novela donde, parece, no sucede nada más que la constante repetición de estar ante un hombre triste. Ese al que ya le quitaron todo en lo que creía, o sea la literatura en papel, ahora sustituida por el mundo digital, con las voraces conexiones que vivimos en el día a día.
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Cuando descubrí una parte del mundo gracias a Rius




Este artículo fue escrito el 8 de agosto de 2017, cuando falleció Rius. 
Se ha actualizado a partir de las actividades realizadas para recordarlo.
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Un libro de Krishnamurti sobre el éxito y la competencia





La educación que condiciona nuestra vida, es el tema de El arte de vivir. Desde la escuela hasta lo que recibimos con nuestros padres, con toda la dependencia y frustración que genera. Así como Krishnamurti aborda las prácticas impulsadas por este par, también recuerda el discurso de la cultura pop que lo alimenta. Ese donde hay un culto al éxito, y la tristeza o cualquier tipo de dolor, son monstruos de otro mundo que no deben habitar en la tierra (nadie contaba con Bojack Horseman).


Si la escuela educa, los padres multiplican la competencia 


El sistema educativo de las escuelas tradicionales no sólo es deficiente, en ignorar los problemas que nos enfrentamos en el día a día, sino también perverso. Porque si no aporta, sí crea el ambiente de competencia, ambición y el constante deseo de reconocimiento que todos anhelamos. Pero cuando esto no se logra, ¿cómo manejar el dolor y la frustración? Quién sabe, ahí lo descubren por su cuenta, no en la escuela.

Comprender el discurso de la educación convencional es vital, ya que moldea la realidad que se vivirá después de ella. Está claro que no prepara para la vida, sino para dar una formación de conocimientos. Pero estos casi siempre son irreales, porque sólo importan desde el qué y el cómo, nunca en su contexto y utilidad. La mayoría sale de la escuela para entrar al espacio salvaje, la realidad en singular según la carrera que se estudió. Sin un interés por la salud mental, no se comprenderá ni se verá con otros ojos. Sólo se reproducirán ideas establecidas. Las del examen, la vía donde los profesores aún confían, y también reducen la complejidad del mundo a aprobado/reprobado. Pero eso sólo es una parte, sin considerar a los padres y la creencia ciega que tenemos en las ideas.

"Si uno de ustedes tiene una idea y yo tengo una idea y cada uno de nosotros piensa que su idea es mejor que la del otro, luchamos por ellas, ¿no es así? Yo trato de convencerle a él y él trata de convencerme a mí."


Con sus inagotables comparaciones, la escuela camina de la mano con los padres. Amar a un hijo por encima del otro y claro, demostrárselo a cada uno. Un padre despistado dirá que se les reconoce y, ¿qué hay de malo en ello? Pues sólo despreciar al hijo rechazado, que obviamente buscará su aprobación. No sólo irás detrás de ella, sino que creerá que debe hacerlo. Será el vehículo para confiar en su idea, que reproducirá en otros entornos. Mientras tanto, los padres dirán que aman a sus hijos, y por eso les marcan cómo deben ser, qué amar y qué temer. Ni hablar de la dependencia que provoca y la consecuente dificultad para librarse de ella.


El otro como guía para sentirse seguro


Todos dependemos de algo o alguien. Está en la cultura, con los libros y otros productos culturales; pero también en la fe, como la religión; o las relaciones sociales, con una o varias personas. Sabemos que nos darán seguridad, por un momento. Porque siempre se les necesitará y será sólo por conveniencia. Por ejemplo, nadie depende de las personas que viven en la calle, ¿o sí?, cuestiona Krishnamurti. Es algo obvio, pero porque no podríamos sacar nada de ellas. Ni las consideramos, son personas "locas" como para ser escuchadas. Pero no fuera un político reconocido, que le podremos decir "loco", pero habremos tomado en cuenta su voz, para después opinar con la idea que impactará en los demás. Algunos coincidirán e incluso podremos ser admirados.

"Nos gusta pensar que estamos a salvo en nuestras ideas, en nuestras creencias, en nuestros prejuicios, pero ¿lo estamos? Son muros que carecen de realidad, son meramente nuestras concepciones, nuestras sensaciones... De modo que podemos ver por nosotros mismos, si investigamos tanto las seguridades externas como las internas, que en la vida no hay en absoluto seguridad alguna". 



La mayoría de las personas hacemos muchas cosas sin saber por qué, aunque suene ridículo e inverosímil. No lo es si pensamos que no hay momento donde dejemos de comparar. Tan absurdo como hacerlo con una comida, como al ver una película y así hasta elevar el nivel y llegar las personas. Cuando se conoce a una se podrá admirar su simpatía o belleza, para recordar que no lo es tanto como la de otro conocido. Y con nosotros mismos, nunca nos vemos como somos, sólo en posibilidades futuras y, casi siempre, irreales. Contrario al placer que se pensaría, se consigue la desilusión que no cesa en crear aspiraciones.

"¿Por qué debemos tener necesariamente lo que deseamos? Pensamos que es nuestro derecho, ¿no es cierto? ¿Pero nos preguntamos alguna vez por qué debemos tener lo que deseamos, cuando millones no tienen ni siquiera lo que necesitan?"


La dependencia inconsciente, o seguir a Krishnamurti


Dictadas como conferencias, estas observaciones de Krishnamurti pueden verse como consejos que ayudan. Por más asombrosas o ciertas, se llegaría no sólo a una admiración y dependencia, sino que es detener el pensamiento desde sus postulados. Y lo que proclamaba era justo eso, no aceptarlo porque sí, sino entender los hechos desde una comprensión profunda y un cuestionamiento propio.

"Mis respuestas a sus preguntas tienen sólo el propósito de despertar la inteligencia de ustedes a fin de que consideren cuidadosamente estos problemas por sí mismos y de ese modo sean capaces de encarar la vida correctamente". 
Irónicamente o no, varias observaciones son cuestionables. Dice que la búsqueda del conocimiento se hace por inseguridad, por no saber lo que el otro sabe y temer sentirse menos. En algo coincido, pero si en verdad fuera así desconocería todas estas enseñanzas, y mi visión del mundo sería más limitada. Aunque acepto que me acerqué a ellas porque me sentía inseguro (más emocionalmente), cosa que ahora sé debo aceptar, y no hay nada de malo vivir con ello.

Krishnamurti vino a cambiar desde el fondo la forma en que nos relacionamos. Exhibe los prejuicios y el mundo enfermo que hemos creado, pero sugiere más cómo transformar este. Este libro, como el de sobre el amor y la soledad, reformula lo que uno cree que es. Descontrola y, quizá, no sea tan agradable que alguien te quite tus creencias. Pero en ese cambio y aparente vacío e incertidumbre, desvanece la presión que se pueda sentir por "ser alguien". También por, sin querer o no, ver el ser en base a los demás. La lectura de El arte de vivir debe llegar en el momento adecuado, cuando parezca que todo va a reventar en este mundo, Krishnamurti será un buena compañía para continuar y sobretodo, comprender el arte de la vida y cómo estar en ella.


FRAGMENTOS DE EL ARTE DE VIVIR


Sobre la competencia




"La envidia o los celos empiezan a una edad muy temprana, y gradualmente adoptan la 
forma de la competencia. Ustedes quieren hacer algo que les distinga, obtener mejores notas, 
ser mejores atletas que algún otro compañero, quieren superar a los demás, brillar más que ellos". 

"Cuando haces algo que amas, ¿es ambición eso? Cuando escribes o pintas no porque 
desees prestigio sino porque amas escribir o pintar, eso no es ambición, ciertamente. 
La ambición interviene cuando te comparas con otros escritores o artistas,
 cuando deseas tener éxito". 


Sobre el éxito



Todos nosotros deseamos estar en la cima; quizá no en la cima misma, pero al menos tan alto 
en la escalera como seamos capaces de treparla. En tanto exista este impulso de ser grande, 
de ser "alguien" en el mundo, vamos a tener al rico y al pobre, al explotador y a los explotados. 

La ambición es una forma de interés propio, de encierro en uno mismo; por lo tanto, 
engendra mediocridad en la mente [...] Todo el mundo, todos nuestros amigos, 
nuestras relaciones, todos están luchando para triunfar, para realizarse personalmente, 
para ser alguien. Pero comprender todo esto, librarnos de ello y hacer algo que realmente 
amamos -no importa qué, por modesto o poco reconocido que sea-, eso, pienso, despierta 
el espíritu de grandeza que nunca busca aprobación ni recompensa, que hace las cosas 
por amor a ellas mismas y que, por lo tanto, tiene la fuerza y la capacidad de no quedar 
atrapado en la influencia de la mediocridad. 


Sobre la educación



Una de las fallas de nuestra educación actual es la de hacernos sentir tan exclusivos, 
tan sobre un pedestal por encima del así llamado hombre de la calle. 

Sobre la dependencia


Una persona verdaderamente reflexiva empieza a liberarse de toda clase de seguridad, interna o externa. Esto es extremadamente difícil porque significa que uno se queda solo, solo en el sentido de que no depende de nadie. En el momento en que uno depende, hay temor; y donde hay temor no hay amor. Cuando ustedes aman, no se sienten solos. El sentimiento de soledad surge únicamente cuando nos atemoriza estar solos y no sabemos qué hacer. 

Sobre el cuestionamiento


Lo importante es cuestionar, observar, no aceptar jamás. Por desgracia, 
la mayoría de nosotros escucha sólo a quienes considera 
que son grandes personas. 

Lo que importa es descubrir la verdad o la falsedad de lo que se dice. Si usted piensa 
que tal o cual cosa es importante porque fulano de tal la está diciendo, entonces 
no está escuchando realmente, no está tratando de descubrir por sí mismo 
qué es verdadero y qué es falso. 



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'Gente así': Vicente Leñero da clases de cuento






¿De qué va?


¿Importaría saber qué es cierto y qué no lo es en estas 17 historias? Algunas parecen crónica fiel, otras invención pura, e incluyen a personas y a personajes tan variopintos como Rafael Ramírez Heredia, O'Henry, El Mocos, El Venenoso, Julio Scherer García, Carlos Torre Repetto, 
José y María. Como sabemos, quien dice la verdad casi no dice nada; tal vez por ello, en este volumen lleno de sorpresas, Vicente Leñero ha mezclado sabiamente verdades y mentiras.

Opinión:


Gente así es un volumen grandioso de cuentos largos, que no por ello dejan de ser interesantes en su lectura, menos al término de ella. Todo lo contrario. Cuando se acaba de leerlos, Vicente Leñero deja granadas que están a punto de explotar. Uno sigue con vida, pero impresionado por cómo llegó hasta ese lugar, con una sorpresa y encanto por la resolución de cada historia. 

Estos relatos son un maravilloso ejemplo de los lugares impensables hasta dónde puede llegar la ficción literaria. Pero también son un modelo para admirar y estudiar en su construcción, desde la creación. Puede servir como guía, pero sólo para encontrar el truco, si es que hay.

Hice un experimento, no tan escrupuloso y fallido, obviamente. Recordé uno de los cuentos y empecé a escribir uno. Llegué a algo semejante, pero no me convenció del todo. Lo que creía podía ser una fórmula, no resultó tanto así. Porque si lo fuera, perdería todo el sentido al escribir ficción. Ahí radica la fascinación de estas historias, por más sencillas que parezcan en su cuerpo, no lo son ni tantito.

Vicente Leñero. Vía yucatan.com.mx


Como las mejores libros de cuentos, llega a un punto donde se espera qué tan sorprendente será la estructura o el final del próximo relato. Ahí donde viven el israelí Etgar Keret, o el padre Donald Barthelme. De este estilo, donde late más la creación como juego, y también entre mis preferidos, aparecen "La cordillera", "A la manera de O'Henry", "Los cuatrocientos años de Hamlet", "Gemelas", "Hotel Ancira" y "Luna Llena". 

Los cuentos de otro estilo, con una aparición más directa y referencias hacia escritores, personajes públicos, revistas, periódicos y librerías, se encuentran: "Injurias y aplausos para José Donoso", "Resentimiento", donde su traviesa historia sobre su paso en la escuela de periodismo Carlos Septién García (donde estudié), además de su supuesto fracaso como escritor que tuvo al no poder publicar y estar alejado de los círculos literarios. Se ve desde un genio incomprendido, con mucho humor. También se encuentran "El mínimo y pobre Tomás Gerardo Allaz" y "La muerte Ivan Illich".

En Gente así, Vicente Leñero escribe historias implacables, tanto para el goce como para su estudio. Y lo hace desde una narración que fluye, combinada con ingenios formales que no se esperan, así como críticas e impresiones de la cultura literaria y periodística en México, a través de un Leñero narrador y protagonista. A todos los ingredientes citados, añade el morbo por saber e investigar qué de cierto hay en  las anécdotas relatadas, donde incluye a escritores mexicanos y extranjeros, ya que entre la sorpresa de la trama, incluye un humor burlón. Y Díos mío, existe Más gente así, lo que sería la continuación de estas historias imperdibles.
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La vaca sagrada y el tabú freudiano





Por Roxana Sámano Cuevas
@RoxiBonham


Una pregunta recurrente dentro de las discusiones éticas que se establecen alrededor de las academias occidentales es: ¿Por qué parece tan difícil erradicar el problema del hambre? Y, de ser posible, ¿Cómo actuar frente a las sociedades orientales en las que personas debilitadas por falta de proteínas y al borde de la inanición, pasean junto a vacas gordas y bien alimentadas? ¿Qué postura discursiva se debe tomar ante estos acontecimientos que parecen tan lejanos a la actitud occidental?
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La vida sexual de Catherine Millet






Por Roxana Sámano
@RoxiBonham


Los espacios geográficos determinan múltiples facetas de nuestro presente y nuestro devenir. El espacio que habitamos, partiendo de nuestro cuerpo contiene en sí mismo múltiples significaciones, paradigmas y arquetipos que fungen como herramientas pedagógicas y lúdicas de las que se despliegan múltiples posibilidades de nuestra palmaria expresión corporal.
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La novela del asesinato de Andrés Escobar





Por Eduardo Jiménez 
@laloj10


El libro de 'Autogol' describe muchas cosas: La sociedad colombiana en las décadas de los 80s y 90s, la relación que existía entre esa sociedad y el fútbol, la percepción de dicha sociedad sobre este deporte, la vida de un comentarista que vive inmerso en el fútbol y el asesinato de quien pudo haber sido uno de los futbolistas -colombianos y del mundo- más destacados, Andrés Escobar.
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Leer futbol italiano: de Silvio Piola a Francesco Totti






Por Eduardo Jiménez
@laloj10


A lo largo de la vida conocemos personas -directa o indirectamente - que nos inspiran a ser mejores por su forma de ser, por la actividad que realizan, por su comportamiento con los demás o por sus logros, entre otras muchas cosas. A esas personas las llamamos ídolos.
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Cómo estar mentalmente equilibrado y valorar cada momento




¿De qué va?


Todo el mundo acepta la importancia de la salud física; sin embargo, ¿no deberíamos dar la misma importancia a su equivalente mental? La vida moderna nos expone a un estrés inmenso; puede resultar realmente difícil sentirse tranquilo, contento o abierto a nuevas experiencias.

La psicoterapeuta Philippa Perry demuestra que es posible no atormentarse tanto y sentirse un poco más realizado. Describe cómo funciona nuestro cerebro y nos guía a través de una serie de ejercicios diseñados para reforzar nuestro sentido de la perspectiva y aumentar nuestra creatividad. 

Reseña:


El título de este librito es todo lo sugerente, vendible y aterrador que se quiera imaginar. En efecto, es una obra de autoayuda. Pero de autoayuda sincera y no engañosa, cosa que increíblemente existe. El libro pertenece a The school of life, una colección que pretende redefinir el libro de autoayuda y que nació como empresa en Londres, para ayudar a la gente con talleres sobre temas como las relaciones, el dinero, el trabajo, entre otros. Y en esa tónica, ahora plantean textos que sirvan en ámbitos de la vida cotidiana.

El libro se mueve entre la filosofía reflexiva y la práctica, con consejos y ejemplos que no tratan al lector como un idiota que desperdició su vida todos estos años. Porque hizo acciones incorrectas y ahora, está frente al manual que le cambiará la vida, donde hará todo bien. Nada de eso, incluso este libro es empático. Algo extraño, ya que el género con el mayor número de ventas no lo llega a ser. Irónicamente, pues se supone que busca ayudar al lector, y no regañarlo o evidenciarlo, lo que casi siempre hacen los autores bestsellers.



Está dividido en cuatro capítulos: Introspección, Relación con los demás, Estrés y ¿Qué es lo que pasa?, en los cuales sugiere situaciones que podemos realizar desde ya. También incluye ejemplos de posibles escenarios, sometidos incluso a la moral, con acciones para saber lo que sentimos y mejorar las relaciones que tenemos con las personas.

Lo más valioso está en su apartado "Ejercicios". Es uno de los capítulos finales, que especifica lo que se debe practicar según lo que se busque. Y aunque esto no sea tan favorable para su lectura completa, ya que se podría saltar los anteriores apartados, las sugerencias son de gran utilidad. Si en verdad urge mejorar algo, se puede ir directo al capítulo. Aunque se perdería el porqué de ciertas sensaciones desagradables, además de ejercicios de otros episodios.




De esta última sección, destacaría tres ejercicios. El principal, concentrarse 60 segundos en la propia respiración, práctica clave de la meditación. Otro es estar 30 minutos sin hacer nada para vaciar la mente y ver los pensamientos que vengan, sin concentrarse en ninguno y sólo categorizándolos. Por último, el ejercicio del espacio atestado, que consiste en escribir lo primero que pienses sobre ciertas frases que te incluyen a ti y un grupo de personas.

Estos ejercicios resultan valiosos, y más según el contexto donde se vea. Para México significan oro, si se considera el último informe (de 2018) de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este señalaba que el 75%  de los mexicanos padecían estrés, una cifra por encima de países como China y Estados Unidos. Y no sólo es porque la persona quiera o lo decida, lo triste es que casi siempre se acompaña de cómo vivimos el trabajo o la situación laboral. Aunque no ayude, habría que recordar que vivir es más que estar en un puesto de 8 horas al día o más, durante 5 días o más. Puede que ahí esté la respuesta, pero eso no debe definir una existencia.

Cómo estar mentalmente equilibrados, de Philippa Perry, no nos cambiará la vida, ni nos hará sentirnos mejor para siempre, porque esto es imposible hasta que comprendamos cómo nos movemos por el dolor y el placer. Lo que sí logra esta obra es proporcionar herramientas prácticas y reales para saber manejar los momentos de estrés, preocupación y frustración, las cuales están pensadas para conseguir la calma, la empatía y el entusiasmo.
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Donald Barthelme enseña a no ser un Padre Muerto




¿De qué va?


¿Cómo deshacerse de un Padre Muerto de una longitud aproximada de 3.200 brazas, 
cuyo cuerpo inerte se extiende desde la Avenue Pommard hasta el Boulevard Grist? 
¿Cómo deshacerse de un ser omnipotente y omnipresente, que dicta, ejecuta y reina más allá de la muerte? ¿Cómo deshacerse de un «pesado de mierda»? 


Reseña:



El Padre Muerto es un viaje, aunque suene a cliché gastado. Un viaje de imágenes, sonidos, conversaciones, chistes, diálogos desternillantes, lenguaje fascinante y palabras guardadas en un baúl que salen para brincar, cantar y estallar en una explosión de efectos.

Un viaje en donde el objetivo es deshacerse de un padre, El Padre Muerto, quien es poco menos que odiado por sus acompañantes: Thomas, su hijo, Julie, la esposa. Quizá porque El Padre Muerto no vacila en mostrarse como un cínico cascarrabias y viejo verde. Un "pesado de mierda", como describe la contraportada del libro. 



Así, El Gran Donald Barthelme aprovecha esta molestia del hijo, para mostrar a El Padre Muerto en su función de padre. Lo que hace y no hace un padre. A veces simplemente como un recuerdo del pasado, que parte del rencor, en otras ocasiones con una brutalidad desconcertante.

Recordemos ese memorable libro, incluido dentro de la novela, llamado "Manual para hijos". En uno de los fragmentos retrata el tono de un tipo de padre, quien le explica a su hijo de 6 años que irá al colegio para que socialice, donde "le chuparán la sangre", "le pondrán el culo morado", "conocerá la historia de su país", "le dirán muchas cosas y será mejor que no se resista, debe ser realista". Y así da el golpe certero:


Deja que te diga una cosa más sobre ese colegio, hijo. Hacen lo que hacen porque yo les he pedido que lo hagan. Estas ideas no se les ocurren a ellos solos. Tu madre y yo, que tanto te queremos, les hemos pedido que lo hagan. 

Donald Barthelme, escritor norteamericano reconocido
por crear tramas sorprendentes en sus cuentos
El Padre Muerto es una lectura que destaca por la crítica hacia lo que significa ser un padre, literalmente. Me atrevería a decir que es un libro sobre la función del padre. Un libro que se metió en el disfraz de novela. Y ya con él, brotan situaciones impredecibles, sin aparente rumbo. Pero ese camino desorientado se acompaña y resalta por su extraño, ingenioso y original sentido del humor.

No importa si no conoces a Donald Barthelme -si has leído sus cuentos de City Life o Vuelve Dr. Caligarino tendrías que pensarlo ni dos veces-, porque te enamorarás de él. Su estilo seductor se multiplica en esta obra. Resuena un humor creado a partir de historias impresionantes y crítica social oculta, en pasajes a veces incomprensibles. Pese a que esta novela sobre el padre regale un disfrute con su obligada segunda revisión, no deja de ser placentero y agradable ir solo a su primer viaje de ida.
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Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York - Gail Parent





¿De qué va?


Sheila no piensa demasiado en el futuro, porque para ella el futuro es eso, futuro. 
Hasta que de pronto se da cuenta de que tiene treinta años y todavía sigue soltera. Sheila intentará resolverlo, claro que lo intentará, pero resultará que el presuntonovio o es gay o que quien en realidad le gusta es su mejor amiga, o que solo busca compartir el alquiler. 

Décadas después de su publicación, Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York continúa siendo la nota de suicidio más divertida que se haya escrito nunca.
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Generación ¡Bang!: Los nuevos cronistas del narco mexicano - Juan Pablo Meneses





¿De qué va?


Generación ¡Bang! reúne once trabajos de cronistas mexicanos jóvenes, todos ellos con un objetivo en común: contar la guerra del narco mediante el periodismo narrativo. Un conjunto de crónicas que está lejos de ser un libro fragmentado: bien se puede leer como un solo relato donde se mezclan historias, biografías y entrevistas; un relato que conmueve y preocupa a la vez

Opinión:


En lo personal, el tema del narcotráfico me parece algo totalmente ajeno. Sin embargo, es un mundo que ocurre en el mismo país donde vivo desde que nací, como es México. Me sentía mal desconocer muchas cosas sobre el tema. Así que en cuanto vi una antología sobre cronistas que relataban el narco, supe que debía aprovechar la oportunidad de leerlo.

Se dice que el periodismo narrativo está para comprender mejor los hechos que una breve nota periodística. A su vez, se reprocha que sea una vía para escribir bonito y contar grandes historias, sin señalar puntualmente a los responsables.


Creo que esto depende del estilo del cronista y quizá también de la historia. Si lo buscado es algo más literario o más periodístico, con datos y actores políticos. Las 11 crónicas de Generación ¡Bang! se mueven entre los dos estilos. Pero quizá lo que marque la diferencia de este libro y aporta a la misma cuestión, es cómo el también cronista Juan Pablo Meneses (antologador) reúne una serie de preguntas a cada narrador después de su crónica, preguntándoles sobre la misma historia, el narcotráfico y la forma de reportearlo. Gran detalle de Juan Pablo Meneses.

Como siempre en las antologías, hay historias por las que uno se decanta según ciertas características de gusto personal. En este caso, sería porque hay una narración que mantiene el interés a lo largo de la historia e incluye datos puntuales sin llenar el relato de ellos. Así, las que me agradaron fueron:


“Un narco sin suerte”, de Alejandro Almazán, por tener un protagonista simpático y en ello convertir el relato.  Sin dejar esto de lado, plantea una realidad desconocida: que no todo en el narco es éxito y dinero. Además, hay una mezcla de primera y tercera persona bastante disfrutable. 

“La mujer más valiente de México tiene miedo”, de Galia García Palafox, porque retrata cómo los cárteles del narcotráfico pueden sembrar miedo cuando se quieren hacer proyectos sociales. Aparte recrea el perfil de Marisol Valles y regresa al presente de su situación, mostrando que el pedir asilo político en Estados Unidos significa el fracaso de la política entre dicho país y México. 

“Los sheriffs de la montaña”, de Thelma Gómez Durán, porque narra una historia que tiene compromiso social, como es la existencia de una Policía Comunitaria que castiga los delitos a través de la educación y la reinserción en la sociedad. 

“Juegan a ser sicarios”, de Daniela Rea, por ser una historia que, pese a su brevedad, dibuja a la perfección una situación estremecedora como es que niños de 12 años cierren las calles y arriba de camionetas disparen con sus armas simulando ser sicarios.

“Guerra contra el luto”, de Marcela Turati, ya que relata cómo continua la vida de quienes pierden a sus familiares a través de talleres de tanatología, con una descripción de sus emociones y la forma en que se van recuperando. 

Generación ¡Bang! es un libro que, si bien fue editado hace 5 años, en 2012 -y con ello el cambio de gobierno y la aparición de varios hechos de relevancia política-social- permite conocer y acercarse más de fondo a una problemática mexicana -como la violencia y el narcotráfico- que sigue existiendo, aunque actualmente ya no forme parte primordial de la agenda de los medios de comunicación. En conclusión, una antología de historias muy recomendable para entender el narcotráfico mexicano.
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Sobre el amor y la soledad, Jiddu Krishnamurti



¿De qué va?


Sobre el amor y la soledad es una investigación acerca de nuestras relaciones íntimas, 
tanto con nosotros mismos como con los demás y con la sociedad. Krishnamurti sugiere 
que una "relación verdadera" sólo puede nacer cuando hay conocimiento propio, 
conocimiento de las condiciones que dividen y aislan a los individuos y los grupos. 
Sólo renunciando al "yo" podemos descifrar el enigma de la soledad y alcanzar el amor.


Reseña:


No hubo un capítulo donde no me impresionara por lo que leía. Y eso, que puede sonar tan asombroso como ingenuo, no lo es tanto. Porque aquí, en Sobre el amor y la soledad, hay enseñanzas deslumbrantes sobre nuestras relaciones sociales y amorosas. Cada frase revela nuestro acercamiento hacia la realidad, en cómo convivimos con las personas. La naturalidad dañina con la que nos relacionamos es tal, que ya se convirtió en algo común, cuando es la base de nuestros dolores, pretensiones y placeres. Eso lo expone Krishnamurti, y de una forma brutal.

Esta 'brutalidad' radica en los dos temas que titulan las conferencias, dictadas por este orador espiritual y reunidas como antología (sus obras se recuperan de esta forma). Así, dice que el amor que conocemos no es amor, sino posesión, dependencia, envidia. La soledad no es más que eso de lo que huimos, al buscar cada vez más actividades para realizar, como si deseáramos alejarnos lo más posible de nosotros mismos, en favor de las "experiencias".

Lo importante no es vencer la soledad, sino comprenderla, y no podemos comprenderla si no la afrontamos, si no la miramos directamente, si siempre estamos huyendo de ella. Y toda nuestra vida es un proceso de huir de la soledad, ¿no es así? En la relación usamos a los demás para encubrir la soledad; nuestra persecución del conocimiento, nuestro acumular experiencias, todo lo que hacemos es una distracción, un escape de esa vacuidad". 

Estas ideas deconstruyen lo que siempre hemos creído sobre dos ideas universales y, curiosamente, tan bellas como peligrosas (Al final del texto, reúno más frases que llamaron mi atención). Este texto lo leí cuando me sentía solo e, incluso, algo necesitado de aprecio. Creo que leerlo quizá no te hará sentir menos solo, pero sí detectar qué significa y cómo se genera esta soledad, además de amarte más. Al final, la soledad es brillante y hermosa, porque eres tú mismo.



Pese a ser escritas hace más de 50 años, las enseñanzas de Krishnamurti son totalmente necesarias a para esta época de aparente incertidumbre. No sé si sea algo para escandalizar, que no hemos cambiado nada como humanos durante cinco décadas, o directamente para actuar y, ahora sí, transformar el mundo en serio.



Me encanta la revolución mental que propone. Nada de marchas, ni guerras. Un cambio propio y de fondo, que explore cómo nos relacionamos y, a partir de ahí, los problemas sociales y políticos desaparecerán. No mientras haya una división e importe más convencer que una idea de izquierda es mejor que la de derecha, y viceversa, mientras afuera mueren personas, por hambre o guerra. Y no es simplificar estas problemáticas, sino mirarlas y abordarlas desde una perspectiva que pocas veces se considera.

Hay un cliché y es justo el de cambiar de forma individual, y que el mundo lo hará junto a nosotros. Pero nunca se dice qué ni cómo, que no sea mejorar actitudes elementales sobre cómo vivir mejor en comunidad. Aquí, en El amor y la soledad, Jiddu Krishnamurti ofrece varias señales para acercarnos. Eso sí, es crítico e invita a cuestionarse, como supone cualquier exploración. Lo hace con sencillez, sin la complejidad ni oscuridad de un E.M. Cioran. Aunque se le podría ver así al hindú sin la disposición para cambiar lo que creemos es el amor y la soledad y, desde ahí, darle un nuevo sentido de por vida.




FRAGMENTOS DE SOBRE EL AMOR Y LA SOLEDAD


Sobre el amor


"Conocemos el amor como sensación, ¿no es así? Cuando decimos que amamos, conocemos los celos, el miedo, la ansiedad. Cuando ustedes dicen que aman a alguien todo lo que eso implica es: envidia, deseo de poseer, de adueñarse, de dominar, miedo a la pérdida. No sabemos amar sin miedo, sin envidia, sin posesión". 

"Esa es nuestra vida: queremos ser alguien famoso, realizarnos en lo personal, adquirir conocimientos, llegar a ser un escritor, un artista o algo más importante. Todo eso anhelamos. ¿Pueden un hombre o una mujer así saber lo que es el amor? O sea, ¿puede haber amor en un hombre que trabaja para sí mismo, no sólo en un sentido limitado, sino identificándose con el Estado, con Dios, con la actividad social, con el país, con una serie de creencias?"

"Cuando poseo a una persona, no quiero que esa persona mire a nadie más. Cuando considero a esa persona como mía ¿hay amor? Obviamente, no. Tan pronto mi mente crea un cerco alrededor de esa persona considerándola "mía", no hay amor"

"Amar a alguien es estar en comunión con esa persona, no en un nivel particular sino completamente, integralmente, pródigamente; pero nosotros no conocemos un amor así. Conocemos el amor sólo como sensación: mis hijos, mi esposa, mi propiedad, mi conocimiento, mi logro; y esto es, nuevamente, un proceso aislador"

"Cuando hay tantas cosas que llaman, que exigen nuestra atención, concedemos atención completa al pensamiento sobre el sexo. ¿Por qué se ocupa tanto de eso la mente? Porque ésa es una vía de escape máximo. Es un modo de olvidarnos completamente de nosotros mismos."

"El placer es alimentado por el pensamiento; en consecuencia, el pensamiento no es amor".

Sobre la soledad 


"Sintiéndome solo, quiero encontrar a alguien o alguna idea por cuyo intermedio 
pueda ser dichoso. Pero la soledad permanece siempre; está siempre ahí, escondida. 
Pienso que por medio de algo, por medio de una persona, seré feliz. Mi mente siempre 
está ocupada en encontrar algo. Por medio de muebles, de una casa, de libros, de personas, 
de ideas, rituales, símbolos, abrigo la esperanza de lograr algo, de hallar la felicidad. 
Y así es como las cosas, las personas, las ideas, se toman extraordinariamente importantes, 
porque a través de ellas espero encontrar lo que busco. Por lo tanto, empiezo a depender de ellas".

"Me siento solo y eso me atemoriza. ¿cuál es la causa del temor? No es porque ignoro 
cuáles son las implicaciones que contiene la soledad? Si conociera el contenido de la soledad, 
no la temería. Lo que genera temor es el hecho mismo de escapar, no el de mirar la soledad". 

"Hay una diferencia entre ese estado de soledad (loneliness), que implica sentirse solo, solitario (lonely), y el otro estado que implica estar solo, libre, no depender de nadie (alone). Cuanto más consciente es uno del sí mismo, tanto más aislado está, y la conciencia del "yo" es el proceso de aislamiento. Pero la otra soledad (aloneness) no es aislamiento, y sólo existe cuando ha dejado de existir la soledad del aislamiento". 

"La mayoría de nosotros busca la dependencia. Queremos compañeros, queremos amigos; no queremos vivir en un estado de separación, en un estado que genera conflicto. Aquello que es solo y libre, jamás puede hallarse en un estado de conflicto".

"¿No es muy importante que yo comprenda esta soledad, esta aflicción, este dolor 
de la extraordinaria vacuidad interna? Porque si comprendo esto, tal vez no utilice
nada con el fin de encontrar la felicidad". 


Sobre la mente


La mente, ¿no es también un instrumento de comparación? Decimos que tal cosa es mejor que tal otra; uno se compara a sí mismo con alguien que es más agraciado, más inteligente. El juicio comparativo embota la mente, no la agudiza, no la toma comprensiva, inclusiva. 

La comparación nos impide mirar plenamente. Yo te miro a ti, que eres una persona agradable, pero digo "conozco a una persona mucho más agradable" o "conozco una persona más estúpida". Cuando hago esto no te estoy mirando a ti. Como mi mente está ocupada en otra cosa, no te estoy mirando en absoluto. 

La naturaleza misma de nuestra mente es ser engañosa, retorcida, incapaz de afrontar los hechos; y esa es la cosa que crea problemas, es el problema mismo.


Sobre las relaciones


Si yo le uso a usted para realizar mi felicidad, usted se vuelve muy poco importante, porque 
lo que me interesa es mi felicidad.

Éste es el mayor problema que tienen en la vida: cómo vivir una vida en relación, una vida en la cual la mente jamás haya sido lastimada, jamás haya sido deformada. Y bien, ¿es esto posible? Hemos planteado una pregunta imposible. Es una pregunta imposible y debemos encontrar la respuesta imposible. Porque lo que es posible es mediocre, ya está acabado, agotado; pero si uno formula la pregunta imposible, la mente tiene que encontrar la respuesta. ¿Puede hacerlo? Esto es amor. La mente que no registra ni el insulto ni el halago, sabe lo que es el amor. 
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Revista de cultura pop, masculinidades e inagotable autoconocimiento
Oorales es periodismo enfocado en el ser y las realidades construidas desde los productos culturales.

Es una revista digital que se cocina lento y con agenda propia. Aquí no verás "breaking news", sino un punto de vista. Uno que cuestiona lo que la cultura pop nos vende: el amor, el éxito, la felicidad, la soledad, el machismo y más conceptos que determinan nuestra vida.

El editor es Miguel Jiménez Álvarez (Y ahora escribiré en primera persona, aviso, jaja). Estudié periodismo y lo que empezó como un blog, ahora es un proyecto editorial. Quiero que sea sostenible, y con causas que te sirvan en tu día a día. Si te agrada, puedes ser patrocinador, desde aquí.



Por qué debemos cambiar el hombre que somos