Big Brother con Zombies

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En el documental de AMLO no sólo habla él y eso hay que agradecerlo

En su documental “Esto soy” llega un momento donde cansa, pero por fortuna aparece su familia.



Primero, hablar de Andrés Manuel López Obrador debería ser considerado como una experiencia de otro mundo. A partir de dos bandos. En uno, los que ejercen una furia pocas veces vista hacia una persona, en verdad inquietante de quien la emite. Y en otro, la glorificación de que no se ha visto ningún ser semejante en la tierra, por ello, es la única esperanza para que la vida cambie en México. Los realizadores del filme, entre ellos Verónica Velasco y Epigmenio Ibarra, levitan en este segundo bando.

Lejos de basarse en una mirada intimista, Esto soy, de 84 minutos, es más bien un documental periodístico. En un collage, retrata e informa cuáles son los diferentes escenarios donde se mueve el político tabasqueño, al menos en los elegidos para el filme. Lo vemos en Tepetitlán, su pueblo natal, en el Zócalo de la Ciudad de México, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, en su casa con su familia, en la quinta La Chingada, en las calles de Nueva York, en el Segundo Piso del Periférico, en la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional, entre otros lugares.



Y nunca deja de hablar en ninguno de ellos. Siempre acompañado de saludos, abrazos y fotos que le piden personas de diferentes comunidades, así como estudiantes de la UNAM. Este hecho no tendría nada de malo, si no se repitiera constantemente a lo largo del documental. ¿Qué nos debemos de llevar? ¿Qué es querido por el pueblo y los jóvenes? ¿Que es amado por las multitudes?

Se entiende que quien lo ataca no son grandes grupos de la sociedad, sino un pequeño sector de políticos, empresarios y comunicadores, junto al público que replica lo que oye de estas personas. Esta situación no se toca tan directamente, pese a ser tan importante en los anteriores intentos frustrados de López Obrador por llegar a la presidencia. Quizá, consideraron, sería darle presencia a algo que no lo tiene. 

Pero él sigue hablando. Y obviamente, nuestro ser no sólo se basa en lo que creemos de nosotros mismos, sino también en lo que piensan los demás (por desgracia). Luego de prolongadas escenas, aparece una de las que poseen mayor trascendencia. Cuando presenta a su familia. Hay chistes sobre el América con su hijo pequeño, la relación entre este y sus hijos mayores, así como el futuro que tendría su familia.

“No me dedicaría a eso”, dice su esposa Beatriz Gutiérrez sobre si ocuparía un cargo político de ganar López Obrador la presidencia, porque no sabe ni le interesa. Junto a esto, los hijos también niegan cualquier aparición. Uno negándose por estar en contra del nepotismo y otro porque quisiera seguir tomando café “en cualquier cafetería”. "No hay mujeres de primera ni de segunda", remata su esposa. "Sólo las que se lo crean, todas somos primeras damas", refiere sobre que cada mujer cuenta con diferentes valores.

Aunque estas declaraciones sorprendan, bajen al personaje y caigan hasta en lo irreverente, cabría recordar, históricamente, si la familia de un presidenciable ha dicho algo así. De decirlo a hacerlo hay un trecho, pero al menos su inclusión en el guion resulta un elemento que humaniza no sólo al personaje, sino a su entorno. 

Entre uno y otro fragmento, AMLO aprovecha para soltar lo que haría de ser presidente: cómo acabaría con la corrupción, cómo gobernaría, cómo ayudaría a los jóvenes, los pobres, los padres de “los 43 de Ayotzinapa”, entre muchas otras cosas. Novedoso en su discurso es cuando apunta las causas de la pobreza o lo que significa ser de izquierda. Aunque obvio lo hace con su lenguaje sencillo e incluso reducido, da definiciones poco descabelladas. 

Esto soy es algo así como un remix de lo que es y hace Andrés Manuel López Obrador. No se echaría de menos los repentinos y extraños temas como de película épica, junto a la enfatizada imagen de que es apreciado por la sociedad, por “pobres” y “jóvenes”. Pese a que sea uno de los objetivos del filme, éstos sectores demuestran cierta naturalidad y él poca presencia forzada, aún con guion en mano.

Nunca sabremos quién es exactamente AMLO, pero al menos sí lo que representa ante las personas de su entorno, quienes por alguna razón, decidieron retroalimentar a alguien que, en apariencia, no deja de hablar. 

*Aquí el link para verlo desde YouTube.



Author ImagePOR MIGUEL JIMÉNEZ ÁLVAREZ
Editor General 

Estudia Periodismo y escribe para recordar que olvida. También hojea revistas.



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