Rocky es producto de afortunados accidentes

Sylvester Stallone escribió Rocky y con un bajo presupuesto ganó el Oscar a Mejor Película en 1976



Por Juan Pablo Santillán / @jpelepirate


Rocky es uno de los pocos filmes del género deportivo que ha ganado el premio Oscar a la Mejor Película (en 1976). Mucho se discute su verdadero valor y si merece tanto mérito. Sin embargo, es innegable su impacto dentro de la cultura pop.

El guion fue escrito por Sylvester Stallone, quien inspirado por la legendaria pelea entre Muhammad Ali y Chuck Wepner, creó la historia de Rocky Balboa. En un principio, Rocky tenía un tinte más oscuro, en el que su protagonista tenía un final más deprimente.

A Stallone se le ofreció una gran suma de dinero por el guion de su película. United Artists tenía planeado contratar a Robert Redford, Ryan O’Neal o Burt Reynolds para el papel protagónico y un presupuesto de dos millones de dólares. Sin embargo, Stallone quería el protagonizar su historia. A esto, United Artists recortó el presupuesto a la mitad.



La película está llena de elementos involuntarios a causa de la escasez de recursos. Rocky se rodó en menos de un mes e hizo de todo para ahorrar, se dio espacio para la improvisación y momentos espontáneos. La interpretación de Stallone se adueñó de la película.


Stallone imprimió muchísimo carisma y originalidad a Rocky Balboa. Se muestra al principio en su faceta de luchador, agresivo. Sin embargo, poco a poco nos topamos con alguien completamente distinto. Rocky es un personaje que rompe con todo lo que esperaríamos de un boxeador: torpe, bonachón, e incluso tierno.

Para ejemplificar el nivel de espontaneidad de Rocky, comentaré lo que sucedió con la escena de la pista de patinaje. Para su rodaje, se tenía contemplado la participación de extras que hicieran de otros patinadosres. Por el recorte de presupuesto, los extras no pudieron ser contratados. En su lugar, la escena se grabó con Adrian y Rocky patinando a solas, lo cual dio a ese momento un toque más íntimo. Otras escenas contienen elementos azarosos, como cuando un vendedor de fruta le lanza una naranja a Rocky mientras corre por la calle, momento que no estaba scriptado, o el monólogo de Rocky cuando Mickey abandona el apartamento, completamente improvisado por Stallone.



Las secuelas tuvieron el mismo impacto en la cultura. Todos recordamos con emoción la revancha contra Apollo Creed en Rocky II; “Eye of the Tiger” se convirtió en un hit de los 80’s por su aparición en la tercera parte. Incluso Rocky IV, que fue destrozada por la crítica, tuvo un gran recibimiento. Su impacto fue tal que en Filadelfia, a las escaleras del Museo de Arte se les llamó “Rocky Steps”. La estatua en bronce de Rocky recibe más visitas que el museo en sí.

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Rocky es una historia de superación, amor y triunfo. Nos invita a aprovechar las oportunidades, a esforzarnos por lo que queremos. Rocky fue producto de una serie de afortunados accidentes. Una película cuyas limitantes la hicieron muy superior.

¿A quién debemos agradecer esta película? No lo sé, tal vez a la terquedad de Sylvester Stallone, o a las limitaciones que puso United Artists al proyecto. Yo sólo me alegro de que, en este caso, nada haya salido como se había planeado.



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