Un hombre irracional, Woody Allen

Irrational Man (2015)

Quizá el problema de Woody Allen sea hacer tantas películas –suman 46- y todas con un estilo propio. Se le compara con su elogiado cine de los años 70 y 80 y se dice que lo que hace actualmente “No es lo mejor, pero es aceptable”

Lo cierto es que su humor absurdo con chistes inteligentes que dan el parloteo de los personajes y permiten que se cuestionen –de forma pesimista- sobre todo lo que les inquieta (la vida, el sexo y la muerte), con cambios en su forma de actuar que sorprenden para la historia, son de un valor considerable.

Pero lo más importante, todo esto fomenta la reflexión de lo que acabas de ver, discutiéndolo. Si algo tiene Woody Allen, es que no deja indiferente. Un hombre irracional no es la excepción.

Una película que está más cerca del drama oscuro de intriga, aderezado con un repentino humor negro que se burla de la muerte. Si resaltaría algo de esta película es cómo se trata el tema del tedio, la desesperanza, el sin sentido de la vida desde el protagonista y profesor de filosofía Abe (Joaquin Phoenix), ocupándolos como críticas contra lo establecido o la autoridad, todos ellos elementos que dentro de cierto ambiente -deseoso por sentirse único-, hacen a quien los dice alguien “interesante” o “apuesto”.

Abe (Joaquin Phoenix) y Emma Stone 







Y claro, está el increíble cambio de sentirse “vacío” por tener la pasión incontrolable de hacer algo, de encontrarle un “motivo” a esto que parecía desvanecerse. Es esa búsqueda y encuentro de sentido más retorcido que se podría imaginar, donde la cinta me parece en verdad excitante. Porque, ¿cómo de la nada, una persona puede cambiar? ¿Tiene un por qué o es efecto de la casualidad? La cinta promueve esa pregunta.

Destacan las actuaciones de Emma Stone y el papel descarado de Joaquin Phoenix, los dos siempre moviéndose y con actuaciones dentro de los deseos e inquietudes de sus personajes.
 
El problema de Woody Allen es Woody Allen. ¿Cómo se vería esta película si fuese hecha por alguien más. ¿Sería más elogiada? ¿Sería muy vapuleada? Lo más probable es que ni se imagine realizada por otro, pues tiene elementos propios de Woody Allen. 

El artista neoyorkino siempre dice lo mismo pero de forma diferente, como casi todo lo dicho y a punto de decirse, sucede en la vida. No sé qué tanto podría agradecer que siga haciendo películas. Pero lo que sí se debe agradecer, es que mantenga las ideas y características que lo hacen único. Al menos cuestiona como seres humanos que somos e intentamos explicarnos desde la razón, cuando a veces actuamos desde la imaginación y las sensaciones. Un hombre irracional es un ejemplo bastante aceptable de ello.



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