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27 mayo, 2013

La vibrante final América-Cruz Azul


La final de anoche del Clausura 2013 de la LigaMX fue, en verdad, emocionante. Si bien la parte futbolística muy por debajo de lo que tenía que ser una final, en el aspecto de “producir algo” en los aficionados no quedo a deber. Cuántas cosas para mencionar que dejaron a más de uno en Nerviosismo Puro; las atajadas de Moi Muñoz que quedaban ahí en el área a la deriva, la pelota que pegó en el palo de la portería del América y todo se redujo a Momento en cámaralentaNoséquéhacer, el gol de Aquivaldo y el de Muñoz que no se veía si sí había entrado o no, el último penal…de Layún. Caray, se puso bueno el partido la última hora.

Un tanto más despejado haré algo así como un análisis con algunas opiniones sobre lo que pienso que fue la final en general.

La propuesta del Cruz Azul

Desde la formación 4-5-1 que puso Memo Vázquez mandó el mensaje claro “Vamos a aguantar el marcador otros 90 minutos”. Mucho se hablaba que si Cruz Azul jugaba igual que en la final de ida —se la pasó esperando atrás al rival— no le alcanzaría para derrotar al América que iría con todo al ataque. Y así fue. Decepcionante que un equipo de la talla de Cruz Azul, ya no se diga de un finalista, se haya plantado sin siquiera un indicio de querer ganar una final ni liquidar al rival, porque oportunidades tuvo de sobra para ganar el campeonato. Entonces se dedicó a esperar en su cancha a que el América los atacara y en una de esas —que hubo varias— quedara mal parado para contragolpearlo, cosa que también ocurrió pero no concretó ninguna de las situaciones que tuvo. 

La propuesta del América

Miguel Herrera tenía claro que si quería ganar la final tenía que ofender al contrario. Desde el inició lo hizo y hasta el final siguió haciéndolo. El América se mostró como un equipo ofensivo —pero tampoco tanto porque lo máximo con que llegaba al arco rival eran 4 atacantes, exagerando 5— que buscaba constantemente el arco rival.



“El América ganó por las ventajas de Cruz Azul”

Habrá quien para demeritar el título del América diga lo anterior. No estoy de acuerdo, porque sí, el Cruz Azul prácticamente le regaló la final al América pero me parece injusto decir que por eso la ganó este último, cuando el América nunca dejó de intentar anotar los dos goles que necesitaba, si bien no con mucha claridad ni imaginación sí mostrando ímpetu, ganas, huevos para encontrarlo. Recordar que tenía un hombre menos que el Cruz Azul y hubo lapsos del partido en que ni siquiera se notó esto, con un América dominando a un Cruz Azul en su propia cancha. 



Se me hace increíble que el Cruz Azul se haya plantado a un estadio como el Azteca a no proponer absolutamente nada y que así esperara llevarse la final. Y esto mismo lo hizo en Morelia con el Monarcas, tras un primer partido ahí sí irreprochable, en el que aprovechó el buen momento de juego que tenía y liquidó al rival, en un segundo partido no hizo nada, igual que con América se dedicaron a esperar. Para mi, —aunque todos los periodistas digan que Memo Vázquez es un muy buen técnico y quién sabe qué (supongo lo dicen por esos "códigos de respeto". O sea, hipocresía) pero que no supo controlar el partido—. No puedes decirle “buen técnico” a alguien que no transmite a sus jugadores la determinación, humildad de decirles “Aún no tenemos nada, hay que salir a jugar y matar el partido”. Sentí soberbia tanto de él mismo como de los futbolistas de Cruz Azul. No tuvo el carácter que se debe tener para afrontar una final y sobrellevar un partido que tienes ganado, y por último, alguien que no tiene autocrítica y dice que “jugaron un buen partido” —cuando es evidente que no fue así— no se puede afirmar de él que es “buen técnico”. 


Arbitraje malísimo

En los dos juegos los árbitros dieron cátedra de “Cómo hacer un pésimo arbitraje”. En el primero, el árbitro que no sé ni cómo se llama no quiso expulsar a Alejandro Castro ni a amonestar a otros cementeros. Y en el de vuelta, Paul Delgadillo se quiso ver muy rudo sacándole la amarilla a Castro, pero después lo pensó mejor y creyó que se había visto demasiado rudo sacándole muy temprano la tarjeta a este y por tanto tomó una decisión exagerada expulsando a Molina creyendo que con eso resolvería la tarjeta de Castro. Reflexionó un poco y se dio cuenta que eso no le había resuelto la tarjeta de Castro. Ahora ya había expulsado a uno del América. Entonces trató de emparejarlo y empezó como loco a sacarle tarjetas a los cementeros. Después se tranquilizó en el entretiempo, y comenzando el segundo observó que no traía las tarjetas pero ya no se podía regresar a los vestidores en pleno partido, entonces marcaba todas las faltas posibles para que nadie sospechara lo que le estaba pasando, lo cual provocó que no expulsara tanto a Rubens Sambueza como a Jair Pereira que se cansaron de mentarle la madre, pero es que ellos no sabían —nadie sabía— que no traía las tarjetas. En fin, pésima calificación de faltas y nulo criterio para las amonestaciones.



Jugadores para destacar

En especial mencionar los nombres de Moisés Muñoz, con increíbles atajadas que salvaron el partido, “El Negro” Medina, hubo un momento en que él estaba solo en mediocampo robando y distribuyendo balones, y Christian Benítez con un control mental, compañerismo, esfuerzo físico —hizo varios piques imperdibles hasta la defensa para recuperar el balón— y creador de jugadas admirables, un jugadorazo. Creo que esos tres hombres fueron clave cada quien en su posición para que el América no bajara los brazos y siguiera intentando. Pero, en general, el desempeño de todos los jugadores del América creo que es para destacar. Nunca dejaron de intentar a pesar de que tenían que hacer un trabajo doble durante casi todo un partido completo.
En cuanto a los de Cruz Azul, mis respetos para ese porterazo llamado Jesús Corona que si uno observa es muy complicado meterle gol bien —que no sea a balón parado o media distancia—, Luis Amaranto Perea, un toro en todo el sentido de la palabra, nunca se cansó y siempre estuvo apretando muy bien al rival, en especial a Benítez. Cosa aparte, el ir a reconocer a cada jugador rival, y el “Chaco” Giménez, no andaba al cien por ciento pero pese a eso no dejó de hacer fútbol, de los que daban la pausa y quizá el más consciente en que tenían que enfriar el partido.
Pero bueno, una final de las que no se puede arrepentir y decir “¿Cómo pude estar viendo esta porquería durante 90 minutos?”. Al contrario, ahí queda para la historia. Una final imperdible y muy entretenida en la que no ganó el América sino el buen fútbol, el ofensivo, el que propone y siempre va al frente.

("El Piojo" que se puso como loco durante los penales).

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“A veces, Dios permite las tragedias. Él permite que la tierra se seque y que

los tallos crezcan desnudos. Le permite a Satanás que desate el caos.

Pero no permite que triunfe.”


Max Lucado




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